jueves, 23 de abril de 2015
PSICONEUROINMUNOLOGÍA: LO QUE EL CORAZÓN QUIERE, LA MENTE SE LO MUESTRA
Tomado de: http://memoriaemocional.com/psiconeuroinmunologia-lo-que-el-corazon-quiere-la-mente-se-lo-muestra/
PSICONEUROINMUNOLOGÍA: LO QUE EL CORAZÓN QUIERE, LA MENTE SE LO MUESTRA
By Edgar March 5, 2015 Comments Off on Psiconeuroinmunología: Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra 330
Psiconeuroinmunología: Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra
Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.
“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional.
Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente.
“Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa) IMA SANCHÍS – 18/10/ 2004 “
– Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
– ¿Psiconeuroinmunobiología?
-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
– ¿De qué se trata?
-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
– ¿Qué tipo de cambios?
-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
– ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
– ¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
– ¿Dice que no hay que ser razonable?
-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
– Exagera.
-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretacion de la realidad.
– Más recursos….
-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
– ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
-Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
– ¿Seguro que no exagera?
-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
– ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
– ¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
– ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
– La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
– Deme alguna pista.
– Deme alguna pista.
-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
– Ver lo que hay y aceptarlo.
-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar.
Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.
Descodificación biologica, Psiconeuroinmunología
⇐ La Cuarentena Es Necesaria Para Una Nueva Toma De Conciencia
viernes, 17 de abril de 2015
disciplina educativa para estudiantes: Nuevo Método
TRomado de:http://www.infobae.com/2014/03/22/1552096-pedagogia-la-exigencia-el-metodo-que-lanza-la-fama-un-joven-profesor
"Pedagogía de la exigencia": el método que lanza a la fama a un joven profesor
Claudia Peiró
Por: Claudia Peiró
Enseña en un liceo de París a chicos carenciados que la sociedad condena a un fracaso al cual él no se resigna. Su decisión de volver a los métodos tradicionales da resultados y atrae la atención mediática
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Jérémie Fontanieu no inventó nada nuevo. Lo suyo es la "vieja escuela": disciplina, esfuerzo, exigencia y evaluaciones periódicas; conceptos que cierta pedagogía moderna ha convertido en malas palabras, con resultados que están a la vista, tanto en Francia como en Argentina, dos de los países que año a año retroceden en las pruebas PISA.
La revista Cahiers Pédagogiques entrevistó a este profesor que, con sólo 25 años de edad y 3 de experiencia docente, no teme ir contra la corriente pedagógica dominante que considera que presionar a los alumnos es autoritarismo.
Fontanieu enseña Ciencias Económicas y Sociales a estudiantes de los últimos años del liceo Eugène Delacroix, en la localidad de Drancy, una zona "desfavorecida" del gran París, de esas a las que las autoridades educativas y políticas suelen abandonar a su suerte por considerarlas inevitablemente condenadas a la marginalidad.
En rebelión abierta contra ese fatalismo, Fontanieu se fijó como meta lograr que todos sus alumnos aprueben el bachillerato, sin excepción. (En Francia, el título secundario no se obtiene por promoción sino a través de un examen al concluir la cursada del último año).
En la universidad, dice este graduado de Ciencias Políticas, "consumió mucho Pierre Bourdieu", el sociólogo que expuso los mecanismos de reproducción de las jerarquías sociales. Pero él decidió luchar para quebrar esa lógica que condena al hijo de pobre al fracaso escolar. "En la facultad descubro el mundo escolar a través de Bourdieu, pero luego me vuelvo profe y veo que tiene razón pero yo me digo: el mundo es como es, ¿lo acepto? Yo quiero una escuela que recupere su rol de ascensor social".
"Por un lado están las desigualdades sociales, el racismo, la discriminación; parte del fracaso escolar se debe a la sociedad, innegablemente –explicó Jérémie en una entrevista radial-. Pero también hay una parte muy importante que es la responsabilidad individual, qué hacemos con nosotros mismos. Yo pongo a mis alumnos a es-tu-diar. Y hay una diferencia colosal entre el momento en que empiezan y cuando le toman el gusto al estudio e interiorizan la ambición. O sea, está el sistema, pero hay espacio para llegar luchando, y cuanto más obstáculos a vencer, más bella es la victoria".
En el liceo de Drancy, constató "mucho abandono y resignación en chicos que sienten que están condenados al fracaso y entonces no estudian". Y acá entra la responsabilidad de la escuela, muchas veces eludida por maestros y autoridades con el argumento de la no coerción y la libertad de los alumnos. Jérémie se coloca en las antípodas de esta actitud.
"Yo quiero torcerles el brazo a los determinismos sociales, dice. Estos chicos no tienen método ni disciplina de estudio, pero no es sorprendente, tampoco yo lo tenía a su edad. Pero yo vengo de un medio burgués, hice Ciencias Políticas porque pude ir a una preparatoria paga. En este barrio, o llegan por la escuela o les será muy difícil".
Está convencido de que el bachillerato es accesible a todos, pese al panorama desolador: estudiantes desmotivados, poco dispuestos a trabajar, proclives a la violencia verbal y la falta de respeto. En un distrito que, además, tiene históricamente resultados por debajo del promedio.
No importa: él quiere devolverles el gusto por el estudio, aún apelando a la "mano dura", como dice con ironía. De a poco, se gana la confianza de sus estudiantes. Y la de los padres. Y luego también de sus colegas cuya cooperación considera esencial.
Tolerancia cero
"Constaté la falta de trabajo y mi respuesta fue algo brutal, simple", admite. Ahora bien, si todos los profesores les piden a los alumnos que estudien, ¿cuál es la diferencia en su caso?
No hay magia en su método, ni rebuscadas teorías pedagógicas: se trata de hacerlos "trabajar". Algo nada sencillo en un ambiente como el de Drancy. Pero él apela a métodos de la vieja escuela: tolerancia cero para toda indisciplina, pruebas semanales, nada de regalar nota, más bien al revés. Si un alumno decae en su rendimiento, él envía un mensaje a los padres. Consciente de que el chico que no tiene respaldo familiar no hará los deberes en casa o no los hará bien, y que ésa es otra fuente de inequidad, él controla los avances en el aprendizaje semana a semana.
Toma prueba todos los lunes, justo el día en que suele arrastrarse hasta la escuela el relajamiento del fin de semana. "Soy pragmático, no tengo ideología. Les meto presión a los alumnos, grito, llamo a los padres -dice sin prurito-. Una calificación dura, semanal, un punto descontado por cada respuesta incorrecta: eso funciona como electroshock para alumnos acostumbrados a zafar con una nota media. Al cabo de un tiempo, si no estudian, les pido a los padres que los priven de salida un fin de semana o que les quiten el celular".
Le preguntan si eso no es "infantilizar" a chicos que ya son casi adultos. Él responde, categórico: "Son niños, los tomo como lo que son, no es peyorativo, son irresponsables. ¿Qué hacemos frente a la falta de esfuerzo? ¿Los dejamos librados a su suerte? Me dicen: 'caramba, te comportas como un padre, ya son grandes, tienen 16, 17'. Sí, me gustaría que fuesen grandes e hiciesen las cosas por sí mismos, pero no es el caso. La idea es que, a la larga, sean autónomos. Al comienzo, mis clases son la colimba, y yo tengo reputación de nazi, reaccionario, profe horrible... Pero de a poco empiezan a interiorizar la norma y le toman el gusto porque ven que cuando estudian tienen resultados. De a poco se afloja la presión y pueden volar por sí mismos. La autonomía se conquista de a poco".
Los alumnos de Jérémie, que al comienzo protestaron por su rigidez, hoy valoran un sistema que los hace progresar, y son los mejores defensores y propagandistas del sistema de este singular profesor.
Le preguntaron a una de sus estudiantes, Nesrine, si había oído hablar de Bourdieu. "Sí, sí. Pero yo creo que Bourdieu sólo hace una constatación, nosotros queremos cambiar las cosas, salir adelante", respondió mostrando hasta qué punto está compenetrada con los objetivos de su profesor.
Fontanieu les exige porque confía en su capacidad para lograrlo y eso los estudiantes y los padres lo van sintiendo y se convierte en un estímulo adicional.
La disciplina no concierne sólo al estudio: "No tolero clanes ni comentarios negativos, ni llegadas tarde". Tampoco que sean groseros. "La violencia verbal de los alumnos es el síntoma de una relación con el mundo y con los otros particularmente brutal e irrespetuosa, y que me indigna", explica Fontanieu. Además, señala, es un lenguaje que les cierra puertas, que refuerza los clichés que el resto de la sociedad tiene sobre los jóvenes de barrios humildes.
Algunos detractores de esta "pedagogía de la exigencia", que pone tanto el acento en metas y logros, dicen que fomenta el individualismo. Pero en las clases de este profesor sucede todo lo contrario.
"No es individualismo, replicó por ejemplo, Anaïs, tenemos un espíritu colectivo y pensamos mucho en los demás, deseamos realmente que todos lo logren".
"Estamos muy unidos, dice Farah, nos ayudamos unos a otros. Somos solidarios, queremos lograrlo todos, no individualmente".
Aunque no es pedagogo y su método es intuitivo, si le da resultados, a Jérémie le gustaría que se difunda. "A los alumnos del último año les digo que estamos haciendo algo que nos supera, y que si mañana logramos que los 35 aprueben, o sea 100% de eficacia, esta experiencia podrá replicarse". Habrá demostrado que está en lo cierto, que no es inevitable que estos chicos, hijos de obreros poco calificados, de desocupados, de inmigrantes mal integrados, fracasen en la escuela.
Quiere que los investigadores y expertos vengan a ver su clase, y "respalden esta escuela del éxito basado en la certeza de que todos pueden lograrlo negándose a seguir los caminos que la fatalidad les ha trazado".
Polémica pedagógica
Desde que Francia salió mal parada de las últimas pruebas PISA, estalló la polémica. En el banquillo, los cultores del pedagogismo constructivista, que postula que el alumno construye su propio saber y que el maestro no es el dueño del conocimiento, lo que ha redundado en deslegitimación de la función docente y relajamiento de la disciplina. Y hace tiempo también que muchos profesores –y casi todos los padres- desean la vuelta a una mayor sistematización en los estudios, a más contención y exigencia. A una escuela que vuelva a ser poderosa herramienta de igualación social.
"Los estudiantes que apuestan en mayor medida al trabajo que al talento obtienen mejores puntajes en las pruebas de matemática", fue una de las conclusiones de Andrea Schleicher, responsable de Educación en la OCDE, y redactora del último informe PISA.
Es el postulado de Jérémie: el que estudia, obtendrá resultados, sea cual sea su extracción social. "La pereza es el núcleo de la reproducción social, dice, parafraseando a Bourdieu. Sin esfuerzo, asistimos a la autodestrucción de sus vidas por parte de pibes de 15 años".
La conclusión de la OCDE es significativa: el éxito es un asunto de creencia de que el trabajo y la perseverancia "pagan" más que la inteligencia o el talento innato.
Otra docente de "zonas difíciles" dejó un mensaje para Fontanieu: "El director de un colegio me dijo una vez: 'usted no va a durar aquí si persiste en querer enseñar a sus alumnos'. Una triste renuncia por parte de algunos responsables de instituciones, enmascarada en un discurso pomposo e inepto. La consigna es 'no hagan olas'... entonces, ¡saludo la energía y el coraje de este profesor que embiste contra ese fatalismo!"
Además de los libros de Bourdieu, fue también el gusto por el hip hop lo que llevó a este joven a los suburbios. Quería conocer de cerca el mundo del que surge esa música, de "dimensión sociológica interesante". Uno de sus temas favoritos es Banlieusards [los que viven en las afueras, algo así como suburbanos] de Kery James, que en una de sus estrofas sintetiza la filosofía que inspira su sistema pedagógico:
Banlieusard y orgulloso de serlo / ¡No estamos condenados al fracaso!
Al contrario, estamos condenados a triunfar / A cruzar las barreras, a construir carreras
Mirá lo que lograron nuestros padres / Lo que soportaron para que tengamos educación
¿Qué sería de sus sacrificios? (...)
Si arruinamos todo, ¿dónde está el respeto? / Si fracasamos, ¿dónde está el progreso?
Cada hijo de inmigrante está en misión / Cada hijo de pobres debe tener ambición
No puedes dejar que se evaporen tus sueños / En un hall lleno de humo
Fumando sustancias que quiebran tu voluntad / Anestesian tus deseos y ahogan tus capacidades
¡Valemos más que eso! / Nada detiene a un banlieusard que lucha...
miércoles, 15 de abril de 2015
Superar la Preocupación...
Tomado de: http://justificaturespuesta.com/7-pautas-superar-estado-preocupacion/#more-9222
7 Pautas para superar cualquier estado de preocupación
13/04/2015 Escrito por Santiago 8 Comments
El artículo de hoy tiene como finalidad enseñarte cómo afrontar una preocupación, enseñarte estrategias para dejar de preocuparte por aquello que en algún momento te priva de tu felicidad y te paraliza para llevar adelante una vida plena y satisfactoria. Para ello me he servido del libro de Wayne W. Dyer titulado Tus zonas erróneas, un libro que desde ya mismo te recomiendo. Así que no te entretengo más y paso a enseñarte qué trucos propone Wayne W. Dyer para dejar atrás cualquier preocupación y empezar a vivir tu vida con total plenitud.
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Preocupación
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Acerca de la preocupación.
Creo que no puedo empezar este apartado de otra forma que formulando la siguiente pregunta:
¿Para qué sirve estar preocupado?
En mi opinión me parece una pregunta que deberías hacerte cada vez que experimentas algún tipo de preocupación importante, porque ello te puede ayudar a tener una perspectiva de aquello que por una u otra razón te tiene angustiado.
Hay personas que en esta vida deciden libremente vivir en un estado de preocupación permanente. No pueden evitarlo. Y es una auténtica lástima porque cada una de sus preocupaciones no hacen más que restarles libertad y felicidad. Es más, hay una gran número de personas que se preocupa por el futuro cuando sabemos que nadie es capaz de cambiarlo.
Wayne W. Dyer en su libro Tus zonas erróneas define la preocupación de la siguiente manera:
Sentimiento que te inmoviliza en el presente por cosas que pueden llegar a suceder en el futuro.
Porque tener una preocupación no debe confundirse con hacer planes para el futuro. El síntoma principal de la preocupación es que se trata de un sentimiento paralizante, que inmoviliza a las personas en el presente por algo que sucederá en un futuro.
Lamentablemente, la sociedad en la que vives se ha esforzado para que vivas en un estado de preocupación constante, alimentando tus miedos y tus inseguridades, para luego vendértelas en forma de productos y servicios. Incluso se ha llegado a relacionar la preocupación con el amor por los tuyos, es decir, el mensaje que esta sociedad alimenta es el siguiente:
Si quieres a alguien, preocúpate por él.
Para Wayne W. Dyer la preocupación se ha convertido en un mal endémico en esta sociedad. Ha llegado un punto en que muchas personas dejan de vivir el presente porque están atormentadas por un futuro que saben de antemano que es inamovible. Así que lo primero que has que hacer es tener claro que la preocupación no tiene por qué guardar relación con el amor.
Otro de los grandes inconvenientes que supone estar preocupado es que en muchas ocasiones la preocupación por la que pasas es una preocupación sobre la que no tienes el más mínimo control.
¿Qué tipo de preocupaciones tienen las personas?
Wayne W. Dyer realizó un interesantísimo estudio en el que pidió a un grupo considerable de personas que dijeran cuáles eran sus principales preocupaciones. El resultado fue realmente sorprendente porque muchas de las preocupaciones eran las mismas o casi las mismas en una cantidad considerable de personas.
Aquí tienes algunas de las preocupaciones más comunes y entre paréntesis cómo la gente se esfuerza en justificar todas y cada una de ellas:
Los hijos (¡Qué padres no se preocupan por sus hijos!, ¿verdad? Si no, ¿qué clase de padres seríamos?)
La salud (Si no me preocupara por mi salud podría morir)
La muerte (La muerte preocupa a todos porque nadie quiere morirse)
El trabajo (Si no me preocupo por mi trabajo, corro el riesgo de perderlo)
La felicidad (Me preocupa no poder ser feliz)
El hacer las cosas bien (Me preocupa hacer las cosas bien)
Los precios (Tengo que preocuparme de si los precios suben o bajan)
Los accidentes (Tengo que preocuparme por si ocurre algún accidente)
Lo que piensan los demás (Me preocupa lo que piensan los demás de mí)
El dinero (Me preocupa quedarme sin dinero)
La meteorología (Me preocupa que haga una meteorología adversa)
Envejecer (Me preocupa envejecer y que otras personas deban ocuparse de mí)
La relación con su pareja (Me preocupa que mi relación con mi pareja pueda ir mal)
…
Si has leído tanto las preocupaciones como las justificaciones, te habrás dado cuenta de que la sociedad en la que vives está más que interesada en que vivas en un estado de preocupación permanente.
Entonces, ¿cuál es la solución?
Según Wayne W. Dyer para eliminar la preocupación es necesario comprender la razón que la respalda. Es más, Wayne W. Dyer hace una interesantísimo distinción entre culpa y preocupación:
La culpa está enfocada al pasado.
La preocupación se centra en el futuro.
7 Estrategias para aprender a superar el estado de preocupación.
1. Empieza a vivir el presente de forma consciente.
2. Reconoce lo absurdo de la preocupación, es decir, pregúntate qué conseguirás cambiar de algo que te preocupa.
3. Reduce al máximo los tiempos de preocupación. Establece durante el día dos momentos de, aproximadamente, diez minutos para preocuparte y luego sigue viviendo de manera consciente el presente. Ve paulatinamente reduciendo estos tiempos.
4. Anota las preocupaciones de ayer, de la semana pasada y del año pasado. A continuación examina detenidamente si tus preocupaciones hicieron algo por ti. Así te darás cuenta de que las preocupaciones son una actividad inútil y vana.
5. Aborda tus miedos con pensamientos y comportamientos productivos, es decir, planta cara a lo que te angustia para que así consigas hacerla desaparecer.
6. Acepta la incertidumbre como algo que forma parte de tu vida.
7. Pregúntate qué es lo peor que te puede pasar a ti y qué posibilidades hay de que ocurran. Si partes de tu propia experiencia te darás cuenta de lo absurdo de estas preguntas
La preocupación como freno de la vida presente. A modo de conclusión.
El gran peligro que corres es pensar constantemente en el futuro sin tener conciencia de que te estás perdiendo el presente. La preocupación es un ladrón del tiempo, de un tiempo presente que se desvanece. Como dice Dyer: “No hay otro momento en el que no sea posible vivir más que el presente“. Así que espero que este artículo te haya servido para reflexionar sobre cómo afrontar una preocupación y, sobre todo, como una preocupación es la verdadera causante de que no puedas vivir el presente en su máxima conciencia y absoluta plenitud.
Acabaré este artículo con una cita de Corrie Tem Boom que reza así:
La preocupación no elimina el dolor del mañana, sino la fuerza del hoy.
Artículo relacionado: Cómo enseñar a superar la necesidad de aprobación
domingo, 12 de abril de 2015
Las manos de mi padre...
Tomado de: Nicolás Pereira Rosas
Un joven fue a solicitar un puesto importante en una empresa grande. Pasó la entrevista inicial e iba a conocer al director para la entrevista final. El director vio su CV, era excelente. Y le preguntó: "
-¿Recibió alguna beca en la escuela?" el joven respondió "no".
-"¿Fue tu padre quien pagó tus estudios? "
-" Si."-respondió.
-"¿Dónde trabaja tu padre? "
-"Mi padre hace trabajos de herreria."
El director pidió al joven que le mostrara sus manos .
El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.
-"¿Alguna vez has ayudado a tu padre en su trabajo? "
-"Nunca, mis padres siempre quisieron que estudiara y leyera más libros. Además, él puede hacer esas tareas mejor que yo.
El director dijo:
-"Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu padre, y luego ven a verme mañana por la mañana."
El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta.
Cuando regresó a su casa le pidió a su padre que le permitiera lavar sus manos.
Su padre se sintió extraño, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo. El joven lavó las manos poco a poco. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su padre estaban arrugadas y tenían tantas cicatrices. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su piel se estremeció cuando él la tocó.
Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que trabajaban todos los días para poder pagar su estudio. Los moretones en las manos eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.
Después de limpiar las manos de su padre, el joven se puso en silencio a ordenar y limpiar el taller. Esa noche, padre e hijo hablaron durante un largo tiempo.
A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.
El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: -"¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?"
El joven respondió: -"lavé las manos de mi padre y también terminé de asear y acomodar su taller"
-"Ahora sé lo que es apreciar, reconocer. Sin mis padres, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi padre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia.
El director dijo: "Esto es lo que yo busco en mi gente. Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida". "Estás contratado".
Un niño que ha sido protegido y habitualmente se le ha dado lo que él quiere, desarrolla una "mentalidad de tengo derecho" y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. Ignoraría los esfuerzos de sus padres.
Si somos este tipo de padres protectores ¿realmente estamos demostrando el amor o estamos destruyendo a nuestros hijos?
Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de computación, ver en una gran pantalla de televisión. Pero cuando estás lavando el piso o pintando una pared, por favor que también él lo experimente. Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas. No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque quieres amarlos de la manera correcta. No importa cuán rico seas, lo que quieres es que entienda. Un día tu pelo tendrá canas, igual que la madre de ese joven.
Lo más importante es que tu hijo aprenda a apreciar el esfuerzo y tenga la experiencia de la dificultad y aprenda la habilidad de trabajar con los demás para hacer las cosas
miércoles, 1 de abril de 2015
“Esta educación le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida”
Tomado de: http://www.mundonuevo.cl/noticia/71/esta-educacion-le-esta-robando-a-la-gente-su-conciencia-su-tiempo-y-su-vida
“Esta educación le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida”
“La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia.”
Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno de 75 años da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo.
Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó parte del equipo del Instituto Esalen en California. Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en Occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen.
Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.
Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?
La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.
La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.
El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.
“A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación.”
¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?
La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por sí misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mí me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.
¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?
Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.
La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.
Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.
A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?
Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6.000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.
Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.
La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.
La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?
Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.
Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.
Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.
Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.
La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.
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Fuente: Revista Namaste
martes, 31 de marzo de 2015
12 libros que un líder debe leer
Tomado: https://agenda.weforum.org/espanol/2015/03/26/12-libros-que-un-lider-debe-leer/
CompetitividadNegocios 12 libros que un líder debe leer
Desde 2011 en mi blog Work Matters mantengo –y ocasionalmente actualizo– una lista de “Libros que todo líder debería leer”. Estos libros me han enseñado mucho acerca de las personas, los equipos y las organizaciones, a la vez que proporcionan orientación útil (aunque a veces de manera indirecta) acerca de qué es lo se requiere para ser un buen líder en lugar de uno malo. Esta es la actualización más reciente. Este año he ampliado la selección a 12 libros e, incluso así, he tenido que dejar muchos de mis favoritos fuera, y probablemente muchos de los suyos también. Después de todo, aproximadamente 11,000 libros de negocios se publican anualmente en Estados Unidos.
Muchos de los libros en la lista se basan en investigaciones, y sólo dos de ellos son de lectura rápida (Orbitando la enorme bola de pelo (Orbiting the Giant Hairball) y La ley de Parkinson (Parkinson’s Law)). Eso es un reflejo de mi prejuicio. Me inclino hacia los libros que tienen sustancia real como base. Esto va en contra de lo que actualmente se cree en el mundo de los libros de negocios: que la gente sólo compra y lee libros muy cortos y sencillos que contienen sólo una idea. Así que, si su tipo de libro de negocios es El ejecutivo al minuto (que francamente a mí también me gusta…pero que puede leerse completo en 20 o 30 minutos), entonces lo más probable es que no le gusten la mayoría de estos libros.
El principio del progreso (The Progress Principle), por Teresa Amabile y Steven Kramer. Una obra maestra sobre la administración basada en la evidencia: el más fuerte argumento que conozco de que “las grandes cosas son las cosas pequeñas”.
Influencia (Influence), por Robert Cialdini. El libro clásico acerca de cómo persuadir a las personas a hacer cosas, cómo defenderse en contra de los intentos de persuasión y la evidencia subyacente. He estado usando este libro en clases en Stanford por 25 años y docenas de mis estudiantes me han dicho, años después, “no recuerdo mucho de su clase, pero todavía uso el libro de Cialdini y pienso acerca de él”.
Ideas que pegan (Made to Stick), por Chip y Dan Heath. Una moderna obra maestra que se ha vuelto ya un clásico después de tan sólo algunos años. Cómo diseñar ideas que las personas puedan recordar y sobre las cuales puedan actuar. Todavía lo consulto un par de veces al mes y compro dos o tres copias a la vez porque siempre lo estoy prestando. A menudo les digo a mis amigos que se queden con él porque de cualquier manera no me lo regresan. Y, en mi opinión, tiene la mejor portada de todo libro de negocios que se haya publicado: incluso la cinta parece y se siente como si fuera de verdad.
Pensar rápido, pensar despacio (Thinking, Fast and Slow), por Daniel Kahneman. A pesar de que Kahneman ganó el Premio Nobel, es sorprendente la facilidad con la que se lee este libro. Un libro acerca de cómo de verdad pensamos los humanos, y a pesar de que no está diseñado para hacer esto, Kahneman también demuestra cómo y por qué mucho de lo que se lee en los medios de comunicación de negocios es basura.
Colaboración (Collaboration), por Morten Hansen. Él escribió un bestseller con Jim Collins, Grandiosa por elección (Great By Choice), que no está mal, pero este libro es mejor y más importante. Lo he leído tres veces y, en mi opinión –y por mucho– es el mejor libro que se haya escrito hasta ahora acerca de lo que se requiere para construir una organización en la que la gente comparta la información, coopere y se ayuden mutuamente a tener éxito.
Orbitando la enorme bola de pelo(Orbiting the Giant Hairball), por Gordon MacKenzie. Es difícil de explicar. Es como tratar de hablar con un desconocido sobre el rock and roll, como lo dice la vieja canción. Pero es uno de los dos mejores libros sobre la creatividad que se hayan escrito, y uno de los mejores libros de negocios de cualquier tipo, incluso cuando es casi un libro anti-corporativo. La voz de Gordon y su amor por la creatividad y la autoexpresión –y cómo alcanzarlas a pesar de los obstáculos que despiadadas organizaciones plantan en el camino inconscientemente– hacen de este libro un placer.
Creatividad, S.A. (Creativity,Inc.), por Ed Catmull. Uno de los mejores libros de negocios/liderazgo/diseño de organización que se haya escrito. Este libro y Bola de pelo son un gran par. Escribí una reseña más detallada del libro de Ed aquí. Como escribí en mi reseña, y no bromeo, “Este es el mejor libro que se haya escrito sobre qué es lo que se necesita para construir una organización creativa”. Es el mejor libro porque la sabiduría de Catmull, su modestia y su autoconciencia permean cada página. Él demuestra cómo la grandeza de Pixar se da como resultado de conectar las pequeñas cosas específicas que ahí se hacen (cosas que toda persona puede hacer en su organización) al objetivo principal que impulsa a todas las personas de la compañía: hacer películas que los hacen sentirse orgullosos el uno del otro. Hace aproximadamente un mes leí este libro completo de nuevo: es un libro rico en el que Ed ofrece tanto de su fabulosa vida y extrae tantas lecciones acerca del liderazgo y de la vida que confieso que tengo prejuicios a favor de esta obra. Me he reunido con Ed en varias ocasiones y su modestia, su inteligencia y su capacidad para escuchar a los demás me han conmovido. La última vez que nos vimos Ed me contó una gran anécdota. Él y su editor estaban teniendo problemas con el flujo del libro, así que le pidió a un par de los guionistas de Pixar que trabajaron en la película Monsters INC que leyeran un borrador e hicieran sugerencias. Ed me dijo que ellos identificaron el problema de inmediato y le ofrecieron una excelente solución. Ed tiene recursos con los que otros autores no cuentan. Esa linda portada también es diseño de Pixar.
8. Liderar equipos (Leading Teams), por el fallecido J. Richard Hackman. Cuando del tema de grupos o equipos se trata, tenemos a Hackman y tenemos a los demás. Si usted quiere una lectura ligera que no se base tanto en la evidencia, lea La sabiduría de los equipos (The Wisdom of Teams). Si lo que quiere es saber cómo funcionan en realidad los equipos y qué es lo que en realidad se necesita para construir, sostener y guiarlos de parte de un hombre que estuvo inmerso en el problema como investigador, entrenador, consultante y diseñador por más de 40 años, este es el libro para usted. Por cierto, si lo que quiere es sólo la sinopsis –aunque lo que se perdería sería tanto que el único engañado sería usted mismo– consulte el artículo HBR de Hacmakn: la definición misma de profunda simplicidad, de una vida de sabiduría y (me imagino) los resultados de 1,000 estudios resumidos en seis breves puntos.
Dar y tomar (Give and Take), por Adam Grant. Adam es el investigador organizacional estrella de su generación. Cuando leí la copia avanzada quedé tan pasmado por lo útil, importante e interesante de Dar y tomar que escribí una de las reseñas más entusiastas que he escrito en mi vida: “Es probable que Dar y tomar sea el libro más importante de este joven siglo. Tan perspicaz y entretenido como lo mejor de Malcolm GladwellI, este libro tiene implicaciones profundas sobre cómo manejamos nuestras carreras, cómo lidiamos con nuestros amigos y familiares, cómo criamos a nuestros hijos y cómo diseñamos nuestras instituciones. Es un placer leer esta gema, y además hace añicos el mito de que la avaricia es el camino al éxito”. Dicho de otra manera, Adam demuestra cómo y por qué uno no tiene que ser un imbécil egoísta para tener éxito en la vida. Estados Unidos –y el mundo– serían un mejor lugar si todos nos aprendiéramos y aplicáramos la visión que Adam tiene del mundo. Este libro me encanta: siempre se lo regalo a estudiantes de Stanford y a ejecutivos, sobre todo cuando expresan a gritos que, para poder tener éxito, su única opción es ser unos imbéciles egoístas.
La ley de Parkinson (Parkinson’s Law), por el fallecido C. Northcote Parkinson. Es posible que usted haya escuchado acerca de la Ley de Parkinson, la cual propuso él por primera vez en The Economist en 1955: “Es una observación ordinaria la que propone que el trabajo se expande para poder llenar el tiempo disponible para terminarlo”. Yo también lo había escuchado, pero nunca había sabido mucho acerca de C. Northcote Parkinson, ni había leído su gema de 1958 del mismo nombre (ni siquiera sabía que existía) hasta que Huggy Rao y yo comenzamos a escribir Escalar la excelencia (Scaling Up Excellence) y mi bien leído coautor me presentó esta colección de ensayos. Parkinson fue un hombre extraordinario: académico de administración pública, historiador naval y autor de más de 60 libros. Para nuestro libro sobre la escala o la ampliación, me sorprendieron sobre todo sus argumentos, su evidencia y su exquisito y cortés sarcasmo inglés acerca de los efectos negativos y predecibles de los tamaños de grupos y de la hinchazón administrativa. También soy gran fanático de El principio de Peter, que es similar de muchas maneras, (yo escribí el prólogo a la edición del 40 aniversario, que se puede leer aquí), pero La ley de Parkinson es un libro mucho mejor.
Vender es asunto humano (To Sell is Human), por Dan Pink. Se preguntará, ¿qué tiene que ver esto con la administración y el liderazgo? Lea este libro. Dan hace un trabajo maestro al demostrar cómo, para ser líder y motivar a otros, para proteger y fortalecer la reputación de las personas, equipos y organizaciones por las que nos preocupamos y para tener también carreras exitosas, todos tenemos que poder vender nuestras ideas, productos, soluciones y, sí, poder vendernos a nosotros mismos. La habilidad de Dan como narrador es lo que hace que este libro se destaque sobre tantos otros: sus historias no son sólo convincentes, sino que también hace que los principios basados en evidencia cobren vida. Para ser franco, yo no le había prestado mucha atención a este libro hasta que mi esposa adquirió una copia y la leyó de principio a fin en aproximadamente un día. Después pasó toda la siguiente semana hablando sobre todas las maneras en las que el libro de Dan le ayudaría como jefa ejecutiva de una organización sin fines de lucro en todos los aspectos: de la recaudación de fondos a inspirar a sus empleados y voluntarios a lidiar con los medios de comunicación a convencer a nuevos candidatos a ser parte de la junta directiva de la organización. Entonces lo leí. A pesar de mi gran admiración por Malcolm Gladwell, creo que Dan Pink es el autor más talentoso con el que contamos en la traducción de investigaciones de las ciencias de la conducta. Es muy divertido leer su trabajo. No distorsiona ni exagera sus hallazgos y hace un trabajo maestro al enseñarnos cómo aplicar las lecciones de sus libros.
El sendero entre los mares (The Path Between the Seas), por el historiador David McCullough. Acerca de la construcción del Canal de Panamá. Esta es una gran historia acerca de cómo la creatividad ocurre a una gran escala. Es un asunto complicado. Las cosas salen mal. La gente se lastima. Pero también triunfan y hacen cosas impresionantes. También me gusta este libro porque es el antídoto para aquellos que creen que todas las grandes innovaciones vienen de start-ups y pequeñas compañías (aunque hay algunos fascinantes ejemplos de emprendimiento en el relato –sobre todo el del francés que concibe la revolución de Panamá– incluso nueva bandera y la declaración de independencia, según recuerdo– desde su suite en el Waldorf Astoria de Nueva York, y le vende su idea exitosamente a Teddy Roosevelt). Como mi colega de Stanford Jim Adamslo indica, el Canal de Panamá, las Pirámides y llevar al hombre a la luna son sólo algunos ejemplos de las grandes innovaciones humanas que han sido encabezadas por los gobiernos. Si quiere saber cómo es el caos (“clusterfug”) a escala mundial, lea sobre cómo los franceses arruinaron las cosas, y si quiere aprender cómo se amplían los proyectos de manera experta (con algunos efectos secundarios horribles) y sobre el increíble presidente estadounidense Teddy Roosevelt, encuentre el tiempo para leer esta masiva obra maestra.
Estuve a punto de añadir otro libro, que sería el número 13: Las reglas del trabajo (Work Rules), por el director de operaciones de personas de Google, Laszlo Bock, el cual se publicará en abril de 2015. He leído aproximadamente dos tercios de una copia avanzada; es una convincente y supremamente útil guía sobre cómo Google selecciona, evalúa, motiva y continúa aprendiendo de sus empleados. Sobre todo me gustan los capítulos “No confíes en tu instinto” (“Don’t Trust Your Gut”) y “No todo son arcoíris y unicornios” (“It’s Not All Rainbows and Unicorns”), acerca de los errores más grandes sobre el manejo de personas en Google. Quizá lo incluya el año entrante, ya que estoy cautivado con la perspicacia de Bock y su enérgico estilo.
Me encantaría saber cuáles son sus favoritos. Y, si es que quiere abordar esta pregunta de manera sistemática, no olvide Los 100 mejores libros de negocios de la historia (The 100 Best Business Books of All Time).
P.D. Por cuestiones de defensa propia, todavía recomiendo que todos leamos el Steve Jobs de Isaacson, aunque ya hayan pasado algunos años. Me sigo encontrando en lugares, fiestas, reuniones familiares, presentaciones que ofrezco o a las que acudo, e incluso en el supermercado, y la gente comienza a hablar de Jobs y sobre todo a discutir sobre él. Como lo explique en la revista Wired y en Buen jefe, mal jefe (Good Boss, Bad Boss), he llegado a creer que, independientemente de lo que Jobs haya sido en vida, muerto se ha convertido en la prueba de Rorschach: todos proyectamos nuestras ideas y valores hacia su persona. Dicho eso, el capítulo de Ed Catmull sobre Jobs en Creatividad, S.A., es una de las defensas más convincentes que yo haya leído de este controvertido personaje.
P.P.D. Además, muchas gracias a Chris Fry, que ha ocupado cargos importantes en Salesforce.com y en Twitter y que es uno de los héroes de nuestro libro Escalar la excelencia. Chris me urge a continuar con esta lista, y se queja cuando añado algo que cree que no es tan bueno como él lo hubiese esperado. En opinión de Chris, el mejor libro de mi lista es Sendero entre los mares.
Con la colaboración de LinkedIn.
Autor: Bob Sutton es profesor en Stanford y coautor del libro ‘Escalar la excelencia’.
REUTERS/Rafael Marchante
Publicado por Bob Sutton - 10:57
Todas las opiniones expresadas son las del autor. El blog del Foro Económico Mundial es una plataforma independiente y neutral dedicada a generar debate en torno a los temas clave que dan forma a las agendas globales, regionales e industriales.
domingo, 29 de marzo de 2015
Un buen líder es un buen maestro: 16 formas para lograrlo
Tomado de: http://www.emprendedoresnews.com/liderazgo/un-buen-lider-es-un-buen-maestro-16-formas-para-lograrlo.html
Un buen líder es un buen maestro: 16 formas para lograrlo
George Bernard Shaw no pudo estar más equivocado cuando acuñó la famosa máxima: “Aquel que puede, hace. Aquel que no puede, enseña”. En una economía de rápido movimiento que se maneja por las ideas, una parte esencial de ser un líder es ser un buen maestro.
¿De qué otra manera puede alguien persuadir a todos los miembros de una organización – ya sean 50 o 50 mil empleados- para que se muevan en la misma dirección? ¿De qué forma se puede focalizar al equipo de trabajo y persuadirlos de una estrategia de reducción de tamaño de la empresa cuando la economía se estremece? ¿De que forma se puede asegurar que las personas de todos los niveles entienden las prioridades de cada momento? ¿Cómo se pueden desarrollar los lideres del mañana?
Simplemente: se les enseña. Eso no quiere decir que hay que darles un discurso en una reunión general de la compañía o impartir órdenes a los subordinados. Eso no es enseñar: eso es mandar. Decirle a la gente lo que deben hacer no garantiza que ellos van a aprender lo suficiente para pensar por ellos mismos en el futuro. En cambio, puede significar que ellos van a depender de usted o de sus supervisores cada vez más y dejarán de tomar riesgos, detendrán la innovación y pararán de aprender.
¿Qué hacen los grandes maestros que usted debería aprender para cumplir con su papel de líder? A continuación encontrará lo que nos dijeron aquellos que lo saben mejor que nadie: los profesores mismos. Maestros de toda clase. Algunos de ellos enseñan formalmente en salones de clase. Otros enseñan informalmente – en sus oficinas, durante la cena, en el camino – mientras dirigen compañías. Nuestros expertos han enseñado a veteranos ejecutivos, desarrolladores de software, representantes de ventas y estudiantes de MBA, así como a universitarios, músicos, cirujanos y a otros maestros también.
La buena enseñanza, como se verá, es universal. Así el tópico de hoy sea el lanzamiento de un nuevo producto o las ciencias sociales o cómo hacer un “bypass” triple, los mismos principios – y muchas de las mismas técnicas – se pueden aplicar.
¿Está usted listo para aprender? Siéntese en su pupitre y saque su cuaderno, que la clase va a empezar…
1. No se trata de usted, sino de ellos
Algunos maestros se ven a sí mismos como el experto señalado cuyo papel es impartir su conocimiento a los estudiantes que son como recipientes vacíos. Esa es la peor metáfora, dice William Rando, quien ha entrenado a profesores universitarios durante quince años. Los mejores instructores se ven a sí mismos como guías. Ellos comparten lo que saben, pero entienden que ellos no son el punto focal. Sus estudiantes sí lo son.
“Es difícil para algunos profesores entender que enseñar no es acerca de ellos mismos,” dice Rando, quien maneja la Oficina de Desarrollo y Preparación de Profesores de la Universidad de Yale. “Es algo que no se puede aceptar intuitivamente. Sin embargo, no quiere decir que el profesor no importe. Simplemente significa que en vez de preguntarse “¿Qué voy a hacer hoy?” el profesor debe pensar: “¿Qué van a hacer mis estudiantes hoy?”
2. Estudie a sus estudiantes
No basta con conocer su material. Usted necesita conocer a las personas a las que va a enseñar – sus talentos, su experiencia previa y sus necesidades. De otra manera, ¿cómo puede usted estar seguro de lo que ellos ya conocen y de lo que necesitan saber? “Yo le digo a mis profesores que piensen que alguien les llama y les dice, “Estoy tratando de ir a Yale”, dice Rando. “La primera pregunta que usted debe hacer es “¿En dónde está usted?” Usted debe saber el punto de partida de una persona antes de poder ayudarla a encontrar su destino. Puede sonar obvio, pero como profesores, a veces empezamos el viaje y nos olvidamos de preguntar a los estudiantes, “¿En dónde están ustedes? ¿Cuál es su punto de partida?”
Yoheved Kaplinsky, miembro del departamento de piano en la Escuela Juilliard, pone mucho énfasis en conocer la forma cómo los estudiantes se consideran a sí mismos. “Quiero ver cómo mis estudiantes evalúan su propia forma de tocar,” dice ella. “Eso me da una idea de qué tan realistas o qué tanto se ilusionan a sí mismos. De esta manera puedo escuchar entre líneas y tener un esbozo de su personalidad”.
3. Los estudiantes asumen riesgos cuando los maestros crean un ambiente seguro
Aprender exige ser vulnerable, dice Michele Forman, quien enseña sociales en el Middlebury Union High School en Vermont. Los estudiantes tienen que reconocer que ellos no saben, tomar riesgos y repensar lo que creían que sabían. Eso puede ser incómodo – incluso aterrador – para algunos. Algunos detalles cálidos no sobran, dice Forman, quien fue elegida la Maestra del Año 2001. Como tener un sillón y cojines en el suelo en una esquina del salón de clase. O decorar las paredes con los trabajos de los alumnos porque “es el espacio de ellos”. El resultado es un ambiente de aprendizaje que se presenta seguro emocional, intelectual y psicológicamente.
“Si ellos no se sienten bien, les preparo una taza de té de menta. Si tienen hambre, les doy de comer,” dice Forman. “Puede parecer algo muy simple pero les envía un mensaje muy importante”. Los estudiantes tienen que saber que pueden confiar en su instructor. De allí resulta otra de las reglas de Forman: Eliminar el sarcasmo en el aula de clase. “No hay que crear el temor de que usted los va a hacer quedar mal ante los demás”, dice ella.
4. Los grandes maestros emanan pasión y determinación
La diferencia entre un buen profesor y un gran profesor no es su experiencia o su conocimiento. Tiene que ver con su pasión. Pasión por el tema, pasión por enseñar. El deseo es contagioso, dice H. Muir, director de capacitación en mercadeo global de SC Jonson en Racine, Wisconsin. Si el profesor lo tiene, lo más seguro es que los alumnos también lo atrapen.
“Mis dos padres eran ambos maestros,” dice Muir. “Mi madre enseñaba a estudiantes con deficiencias de comportamiento y mi padre enseñaba historia y civismo. Lo más importante que aprendí de ellos es que hay que tener pasión por lo que se hace y esta debe ser genuina. Es algo que no se puede simular. Los estudiantes descubren inmediatamente cuando usted pone un interés sincero y cuando no”.
5. Los estudiantes aprenden cuando sus maestros les muestran cuánto necesitan aprender
Enseñar a adultos le ha dado a Tom McCarty, director de los servicios de consultoría de la Universidad de Motorola, una confirmación del viejo adagio que dice: “Cuando un estudiante está listo, el profesor se le aparece”. Algunas de las personas que se presentan para los talleres de mejoramiento continuo no están listas, porque ellos no piensan que necesitan mejorar. No ven la brecha que existe entre lo que ellos son y lo que necesitan ser. Hacerles ver esa brecha es una de las primeras tareas de McCarty.
“¿Su equipo se encuentra alineado alrededor de las expectativas del cliente?”, les pregunta. “Claro que sí,” contesta alguno de los líderes de algún equipo. McCarty le pide entonces a cada uno de los miembros del equipo que escriba las cuatro prioridades más importantes del cliente y las coloca en un tablero de manera que todos las puedan ver. “Si hay quince miembros en el equipo, se obtienen sesenta prioridades diferentes,” dice. “Una vez que ellos lo ven por sí mismos, van a acudir a mí diciendo, ¿Puedes ayudarnos en esto?”
6. Hay que volverlo claro así no se pueda volver simple
Uno de los principales atributos de un gran maestro es su habilidad para desmenuzar ideas complejas y hacerlas entendibles. Lo mismo se puede decir de los líderes empresariales hoy en día, dice Gary Grates, director ejecutivo de comunicaciones internas de General Motors. De hecho, él afirma que la esencia de enseñar – y de aprender – está en la comunicación. “El principal reto que los líderes deben enfrentar es lograr que la gente les entienda,” dice Grates. “Así esté usted hablando de Wall Street, de los socios, de los clientes o de los empleados, sus interlocutores deben comprender la historia de la organización – hacia donde se dirige, por qué se están haciendo estos cambios, cómo trabaja usted y cómo piensa usted. De lo contrario, usted perderá valor, ventas, nuevas oportunidades o a sus empleados. Por eso es que enseñar es tan importante”.
7. No tema ser vulnerable, pero no sacrifique su credibilidad
Para algunos, ser un profesor – o un líder – significa presentarse como la persona que tiene todas las respuestas. Cualquier signo de vulnerabilidad o de ignorancia puede significar debilidad. Ese tipo de personas son pésimos profesores, dice Parker Palmer, veterano instructor y autor de “El coraje de enseñar: explorando el mundo interior del maestro”
A veces la mejor respuesta que un profesor puede dar es, “No lo sé”. En vez de perder credibilidad, se gana la confianza de los alumnos y esa confianza es la base de una relación productiva. “Todos sabemos que la perfección es una máscara”, dice Palmer. “Por eso desconfiamos de las personas que se ocultan detrás de la máscara del sabelotodo. No son honestos con nosotros. Las personas con las que desarrollamos las más profundas conexiones son aquellas que reconocen sus limitaciones frente a nosotros”.
Reconocer lo que usted no sabe muestra que todavía está aprendiendo, que el profesor es, en realidad, todavía un estudiante. Para el líder de una organización, este es un acto de equilibrio muy delicado, dice Mike Leven, expresidente de Holiday Inn Worldwide y ahora director general de U.S. Franchise Systems Inc. “Mientras que es razonable que alguien no sepa muchas cosas, también la gente espera que la persona de quien dependen sepa al menos algunas respuestas. Usted no puede permitir que la gente se pregunte, “¿Por qué está éste dirigiendo la compañía?”.
8. Enseñe desde el corazón
La mejor enseñanza no sale de formulas; es personal. Diferentes personas enseñan Shakespeare de múltiples maneras porque lo hacen de acuerdo a cómo ellos son y cómo ven el mundo. O, como sice Palmer, “Enseñamos lo que somos”. El acto de enseñar requiere el coraje de explorar su propio sentido de identidad. Si usted no sabe quién es usted, dice Palmer, usted no puede conocer completamente a sus estudiantes y no podrá conectarse con ellos. La gente recurre a técnicas para lograrlo hasta que descubren su propia forma de ser profesor. Tal vez, dice Palmer, el músico de Jazz Charlie Parker fue el que mejor lo expresó: “Si no lo vives, no va a salir de tu trompeta”.
9. Repita los puntos importantes
Si usted quiere que sus empleados recuerden la nueva declaración de misión o una estrategia de mercadeo, es necesario que se los diga más de una vez. “La primera vez que algo se dice, es oído,” dice William H. Rastetter, quien enseñó en el MIT y en Harvard antes de ser director general de Idec Pharmaceuticals Corp. “La segunda vez, se reconoce. Y la tercera vez, se aprende”.
El reto está entonces en ser consistente sin volverse predecible o aburrido. Los mejores maestros mantienen su mensaje fresco utilizando nuevas formas de expresar los mismos puntos. Para Craig E. Weatherup, director general de Pepsi Bottling Group, el mensaje que vive constantemente repitiendo es que el agua embotellada – no la cola – representa el mayor potencial de crecimiento para la compañía. El consejo de dirección de 25 miembros de la compañía lo ha escuchado exponer esta estrategia repetidamente – pero sin que suene repetitivo. “Hay que ser ingenioso y disfrazar un poco los temas de manera que la gente piense, “esto no lo había escuchado antes”, dice. “Siempre trato de encontrar un nuevo ángulo en el tema del agua, pero el mensaje no cambia: es importante para el éxito de la compañía”.
9. Repita los puntos importantes
10. Los buenos maestros hacen buenas preguntas
Un profesor efectivo entiende que aprender es explorar lo desconocido y que tal exploración empieza con formularse las preguntas adecuadas. No se trata de preguntas disfrazadas de conferencias. No se trata de preguntas de falso o verdadero que no encienden discusiones acaloradas. Se trata de preguntas que abren las puertas a más profundos cuestionamientos. “¿Cómo funciona esto?”, “¿Qué significa esto?” y la pregunta favorita, según Grates, de GM: “¿Por qué?” “Si usted quiere llegar a lo más profundo de un tema, pregunte por qué cinco veces”, dice.
David Garvin, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, entrevistó a un gran número de ejecutivos que enseñan para su libro “Enseñanza en acción: Una guía para poner a trabajar a la organización”. El encontró que una de las formas de enseñar a la gente a tomar decisiones es asumir el papel de abogado del diablo. Los profesores preguntan a sus colegas: “¿Qué pasaría si hiciéramos lo contrario de lo que usted está sugiriendo?” La idea no es debilitar una decisión sino reforzarla a través de un examen cuidadoso de las opciones – aún de las más absurdas. “Aunque usted obtendrá su promoción debido a que conoce las respuestas correctas”, dice, “es más importante hacer las preguntas adecuadas a medida que usted asciende en la escalera corporativa”.
11. No se trata simplemente de transferir información
Se trata de enseñar a la gente a pensar. Lo último que usted desearía hacer es pararse enfrente de la gente a decirles lo que tienen que hacer. O darles las respuestas que usted quiere oír. Los mejores instructores están menos interesados en las respuestas que en las reflexiones que llevan a ellas. Lo que los líderes deben ofrecer es un “punto de vista enseñable”, dice Noel Tichy, profesor de la Universidad de Administración de Negocios de Michigan y autor de “El motor del liderazgo: Cómo las mejores compañías crean líderes a todo nivel”. Lo importante es cómo ellos miran al mundo, cómo interpretan la información y cómo resuelven los problemas. Los mejores líderes y maestros ayudan a la gente a aprender como pensar por su propia cuenta en vez de indicarles lo que tienen que pensar.
“Usted desea obtener un grupo de gente que sepa lo que usted quiere que sepa, pero al mismo tiempo que se sienta libre de hacer por sí mismos los juicios y decisiones que el día a día les exige”, dice Gene Roberts, por muchos años editor del Philadelphia Inquirer y del New York Times, quien enseña periodismo en la Universidad de Maryland en College Park. (Durante sus 18 años en el Inquirer, este periódico ganó 17 premios Pulitzer) “Usted tiene que saber cuando aflojar las riendas para que la gente no se vuelva dependiente de usted. En el negocio de la prensa, la velocidad lo es todo, y si usted se rodea de personas que tienen que aguardar a escuchar lo que usted tiene que decir antes de que reaccionen, usted está perdido”.
12. Deje de hablar – y empiece a escuchar
Cuando se trata de enseñar, lo que usted hace es casi tan importante como lo que usted dice. Después de todo, sus estudiantes están todo el tiempo mirándolo. La mejor forma de mostrar que usted se interesa y se preocupa por ellos es escuchándolos. El aprendizaje efectivo es una calle de doble vía: es un diálogo, no un monólogo. Después de lanzar una pregunta, los malos profesores llenan el silencio con su propia voz en vez de esperar una respuesta. En vez de eso, dice Muir, el director de capacitación de SC Johnson, ensaye esto: Espere diez segundos. “Si quiere ser un buen profesor, usted tiene que aprender a no sentirse incómodo con el silencio,” dice. Es en esos momentos de quietud, casi eternos, en los que tienen lugar las mejores reflexiones. No los interrumpa.
13. Aprenda qué debe escuchar
Levi Watkins enseña cirugía del corazón en el Hospital John Hopkins de Baltimore, en donde los residentes aprenden trabajando al lado de los cirujanos. Antes de la cirugía, Watkins pide al residente que lo conduzca por todo el proceso del diagnóstico y de la cirugía, como si él estuviera al otro lado de la mesa asistiendo al estudiante. “Escucho cómo el residente construye a partir de toda la información disponible y qué tan bien organiza sus pensamientos”, dice Watkins. “Optar por operar el corazón de un paciente es una decisión muy compleja. Puede haber diferencias de opinión entre los doctores, pero aquí no hay vuelta atrás. Tenemos que decidir qué conductos son adecuados o no para una operación de “bypass”.
Cuando Weatherup, el director de Pepsi, visita a los gerentes generales de alguna de las 300 locaciones de la compañía, pone un interés particular en el lenguaje que escucha. En el análisis del mercado local, por ejemplo, Weatherup espera escuchar referencias a la misión de la compañía o a alguna estrategia nueva que él ha estado promoviendo. El desea detectar que el gerente ha reflexionado acerca de su porción del negocio dentro del marco de referencia adecuado. “Si yo escucho el lenguaje de la compañía en sus voces, sé que estoy logrando llegar a la gente”, dice Weatherup.
Sobre todo en Japón, tuvo que aprender a escuchar en su primera asignación con Pepsi. Puesto que el inglés era la segunda lengua de sus colegas, él aprendió a volverse sensible a las emociones que venían detrás de las palabras de la gente. Todavía hoy intenta percibirlas. “Siempre estoy preocupado por los sentimientos de la gente, más que por los volúmenes de venta o los precios. Quiero saber cuáles son sus frustraciones y qué los hace sentir bien”.
14. Deje que sus estudiantes se enseñen mutuamente
Sus estudiantes no solamente aprenden de su profesor. También aprenden de sí mismos y de sus colegas. “Así es como funciona el triángulo del aprendizaje”, dice Marilyn Whirry, quien enseña inglés en el grado 12 en la Escuela Mira Costa en Manhattan Beach, California. Ella cree firmemente en los grupos pequeños y les prepara preguntas basadas en el libro que los alumnos están leyendo en ese momento. Ellos tienen que responder al comentario previo de su compañero antes de aportar una nueva idea. “Tienen que escucharse unos a otros”, dice Whirry, quien fue nombrada como la Maestra del Año en el 2000. “Es posible que su compañero tenga una idea que ellos no habían pensado. Tal vez es algo sobre lo que pueden ampliar la discusión. Es muy excitante verlos interactuar”
Rando, de Yale, ha llevado la idea un paso más adelante. Él designa a grupos pequeños para que se conviertan en expertos en diferentes tópicos y luego mezcla a los alumnos en diferentes grupos de manera que deben enseñar a otros lo que acaban de aprender. “Este método reproduce la forma como los problemas se presentan en la vida diaria,” dice. “Cada uno tiene una pieza de información relevante, lo que lo convierte en profesor y aprendiz al mismo tiempo”.
15. Evite usar la misma técnica para todos
Los buenos maestros creen que todos los alumnos pueden aprender, pero entienden que cada uno lo hace en forma diferente. Algunos son visuales, otros captan rápidamente lo abstracto, algunos prefieren leer. Así que el instructor tiene que adoptar una técnica multidimensional durante su clase. Algo como esto: lectura durante 20 minutos, luego colocar una pregunta de opción múltiple a toda la clase, la cual se presenta en un tablero o a través de una diapositiva. Luego se pide a todos que escriban la respuesta y se hace que algunos, por turnos, expliquen su posición a todos los demás en la clase. Después de varios minutos, hacer una encuesta entre todos para saber cuántos escogieron cada opción de respuesta. Esto es lo que Rando denomina una “conferencia activa”.
16. Nunca pare de enseñar
La enseñanza efectiva se deriva de la calidad de la relación entre el maestro y el alumno. No termina cuando suena la campana o cuando se acaba el día de clase. “Trato de evitar caer en una actitud de 9 a 5, para no dar la impresión de que mientras estemos en horario de trabajo, me importa la gente, pero no me fastidien después,” dice Kaplinsky, el profesor de Juilliard. “Uno de los principales ingredientes de la enseñanza es el amor por ella. Yo vengo de Israel, en donde tenemos un dicho: “El deseo del ternero por la leche de su madre es pequeñísimo comparado con el deseo de la madre de dar su leche al ternero”
Chuck Salter. Periodista de Fast Company
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